Alfonso Alonso: “Cuando decimos que la sanidad en España es universal no es para el universo mundo”

El PP emplaza a la oposición a presentar el jueves sus medidas anticorrupción

Tras esta dialéctica incontestable, se esconde el nuevo ministro de Sanidad.

Alfonso Alonso, hasta ahora portavoz el Partido Popular en el Congreso, ha sido el escogido por el presidente Mariano Rajoy para sustituir en la cartera de Sanidad a Ana Mato, que presentó su dimisión el 26 de noviembre después de que el  juez Pablo Ruz la señalara como “beneficiaria” de la trama corrupta Gürtel. Seis días ha tardado el presidente en encontrar al sucesor de su vieja compañera de partido. Fuera de cualquier apuesta, Alonso es una de las caras nuevas que Rajoy colocó en primera línea tras la victoria electoral de 2011.

Alonso fue alcalde de Vitoria entre 1999 y 2007. Se ha sentado detrás de Rajoy en cada pleno del Congreso en su papel de portavoz parlamentario durante tres años. Ahora se hará cargo de un Ministerio que ha andado errático desde que el caso del contagio de ébola en España dejó a Ana Mato apartada de la gestión de la crisis y tocada en su posición gubernamental. Así, Alonso se encontrará sobre la mesa asuntos como la reforma de la ley de Protección de la Infancia para limitar el derecho al aborto de las menores, la distribución de los medicamentos de última generación contra la hepatitis C o la investigación sobre el contagio de ébola.

El aborto ha sido materia de Justicia durante la legislatura. Pero, tras retirar el proyecto de Alberto Ruiz-Gallardón, los retoques legales para que las menores estén obligadas a presentar un consentimiento a la hora de interrumpir su embarazo se están intentando tramitar mediante la ley de la infancia. El  Consejo de Estado consideró que este movimiento no era posible al tratarse de una ley orgánica. Tendrá que idear algo para satisfacer los deseos de su jefe, que busca apaciguar a su electorado más conservador.

Además, Sanidad tiene todavía pendiente completar la cartera de servicios sanitarios comunes que financia el Estado y que ha sido uno de los principales caladeros en los que el Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro ha entrado a recortar gasto público para cuadrar las exigencias de Bruselas. Un movimiento que inició su antecesora con el decreto que fulminó la sanidad universal y sobre el que Alonso opinó en abril de 2012 que los inmigrantes utilizaban la sanidad como un “coladero” y un “fraude”. Y sentenció entonces: “Cuando decimos que la Sanidad es universal en España no es para el universo mundo sino para los españoles y los residentes”. Al poco de ser nombrado portavoz en el Congreso, Alonso ya expresó en una entrevista en el diario Público: “A lo mejor hay cosas que no se pueden pagar desde la sanidad pública”.

“Prefiero ahorrar en medicinas que en médicos”

La suya ha sido una línea perfectamente adherida a los postulados de Ana Mato. El que será ministro defendió sin muchas dudas la gestión ministerial sobre el ébola. “Ha reaccionado desde el principio y se organizó muy rápido”, alabó Alonso. A partir de este momento deberá terminar la anunciada y investigación sobre los cauces de contagio de la enfermedad y la gestión del caso desde el diagnóstico tardío de Teresa Romero a la inculpación de la enferma como causante de la infección por parte de su compañero de partido, el consejero de Sanidad de Madrid, Javier Rodríguez.

800.000 personas en España están pendientes de la revolución farmacológica que se está viviendo en el tratamiento de la hepatitis C. Las medicinas de última generación son capaces de curar más del 80% de los casos de infección. Pero son muy caras. Así que Sanidad ha elaborado unos protocolos de dispensación que, a grandes rasgos, copian los criterios para aplicar la pastilla Sovaldi a pacientes casi terminales. Para el grueso de pacientes, reconoce el valor de este molécula pero subraya que existen terapias alternativas.

El problema es que Sovaldi, de gran eficacia, es muy caro. Y el Ministerio de Sanidad dibujó un techo de gasto para esa medicina tras negociar un precio más ajustado con el laboratorio dueño de la patente. Pero los especialistas ya tienen el visto bueno para aplicarlo y son ellos los que tienen la última palabra. Por si sirve de guía, Alonso ha declarado en alguna ocasión: “Prefiero ahorrar en medicinas que ahorrar en médicos”.

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